Reseñas Hombres con Rabo de Paja

Novela: Hombres con Rabo de Paja por Silvia Casabianca (Editorial Icono, 2024)

 
 
 
 
 
 
 
 
Descripción: Hombres con Rabo de Paja de Silvia Casabianca Zuleta transcurre a orillas de un puerto ficticio sobre el río Magdalena en un período crucial de la violencia en Colombia. La historia sigue a Jerónimo, obsesionado con desenmascarar a quienes arruinaron a su padre Farías Bermúdez, un comerciante arrastrado por la corrupción política. Su búsqueda de verdad se convierte en una lucha contra su propio deterioro mental, entretejida con la búsqueda de identidad de un adolescente y un secreto de mujeres que solo se revela al final. 

Reseñas 

Clara Vargas: Un viaje al mundo interno del protagonista

Jerónimo pasa de soñar con ser fotógrafo de paisajes en la ciénaga de su pueblo a presenciar cómo el mundo que conocía se desdibujaba y, aunque no se rompió del todo, quedó desalineado para siempre. Hombres con rabo de paja nos lleva hacia un viaje al mundo interno del protagonista, mediante escenas que señalan la violencia cotidiana y la corrupción en diferentes esferas de la vida de un pequeño pueblo que, a pesar de ser ficticio, puede representar cualquier pueblo colombiano.

Con una prosa introspectiva y sensorial, la violencia no se explica, sino que se filtra en la conciencia del narrador a través de confesiones en el diario de Jerónimo, como la siguiente, en la que el río no es solo un escenario, sino un agente de descomposición moral.

Pensé en mi muerte cuando el otro día en “La Exitosa” sentado de cara al río, vi bajar cadáveres que flotaban en las aguas. Mi mundo torció un poco su eje.  “¿De dónde salen?” le pregunté a Pascual María. “Se rumorea que son víctimas de la violencia en los campos, en los pueblos”, me dijo. Hubiera preferido no verlos: el agua infla los cuerpos y el sol, las aves, los manatíes y los peces van blanqueando y despedazando los cuerpos flotantes, hasta que el río los descarga en algún playón de las orillas donde el sol y los goleros terminan de borrar la humanidad del difunto.

Un libro interesante que no solo plasma muy bien el contexto histórico, sino que nos introduce en la mente del protagonista, que se deteriora en soledad, al mismo tiempo que se refleja el desgaste del orden familiar y social, tal como el río borra la humanidad del difunto.

Aura Cenzato: La trayectoria de Farías Bermúdez en Hombres con Rabo de Paja

El corazón de la novela de Silvia Casabianca queda enmarcado en las décadas de 1940 y 1950, incluyendo las elecciones de 1946, cuando el liberalismo sale del poder y se recrudece la violencia bipartidista. El tema álgido es el nombramiento del nuevo alcalde de Aguadal (pueblo ficticio), que viene del gobernador conservador y no por voto popular. 

Este, sin embargo, no se opone a un alcalde liberal, en aras del gobierno de unidad nacional que se proclamaba en esos días.

Farías Bermúdez, hijo de un campesino desplazado tras la derrota del general Rafael Uribe Uribe en 1900, crece marcado por el anhelo paterno de romper el ciclo de pobreza. Entregado a su tía Horacia—viuda acaudalada de Aguadal—, sobrevive a una relación contradictoria hecha de altivez, despotismo y encariñamiento. Armado con la máxima paterna—”En la vida, todo depende de la habilidad que desarrolles y de las oportunidades que aproveches”—, se vuelve taimado y astuto, inmune a recriminaciones. Tras estudiar en Barranquilla y participar en la rebelión del recién formado sindicato petrolero en Barrancabermeja (1926), retorna a Aguadal para convertirse en próspero comerciante, dueño de la miscelánea “La Exitosa”.

De parte de la autora no hay indulgencia con nadie, ni siquiera con el lector: Farías es contradictorio, déspota con su mujer e hijas, ofensivo con su hijo Jerónimo, quien arde en un deseo compulsivo de leer, en lugar de ser comerciante. Jerónimo es un personaje al que se quisiera abrazar, rescatar, salvar, pero se precipita hacia un destino trágico.

Es un libro escrito desde la provincia, un microcosmo ejemplar donde se tejen relaciones buenas y malas que permiten extrapolarlas a paradigmas universales. A pesar de su formación bogotana, es sorprendente el conocimiento que Casabianca tiene de la provincia, su inmersión en esa peculiar cultura de pueblo, llena de la complicidad que han perdido las grandes urbes—tanto en lo malo, como la politiquería, como en lo bueno: la solidaridad frente a tragedias.

Todos los personajes se mueven dentro de un contexto minucioso, muy colombiano, lleno de detalles que le dan vida y credibilidad a la narración, casi como si presenciáramos una obra teatral brotando desde las entrañas del mismo pueblo.

Ángel Galeano H.: una propuesta psicológica interesante y actual.

Editor, Autor, Facilitador de talleres literarios.

La historia se impone y la construcción de los personajes armoniza con sus naturalezas, en una propuesta psicológica interesante y actual. Démosle la bienvenida a esta pluma que irrumpe en la narrativa colombiana, refresca la atmósfera y nos alienta a quienes vivimos pendientes de nuevas voces creativas en medio de tanta banalidad e insipidez“.

Reseña completa en su website

Lina María Pérez G. Autora, catedrática: Las mujeres de Aguadal, donde transcurre la novela

“Sebastiana, Festiva, Joaquina, Horacia, Eleonora, Lucinda y Felipa son algunas de las mujres sin rabo de paja que acompañan la historia de Aguadal, desde comienzos del siglo XX hasta la época de la violencia. Mujeres que saben mirar con desdén y callar con rabia las convenciones de una época en la cual el destino femenino es una camisa de fuerza.  

Aguadal es un pueblo hirviente a orillas del Magdalena donde mandan los hombres, ordenan el mundo y hacen prevalecer sus vanidades, aspiraciones y autoridades. Farías, dedicado al comercio, es un principal del pueblo que, de carambola, se ve nombrado alcalde y resulta víctima de manipulaciones de los amigos con intereses políticos al margen de la ética. Su esposa Sebastiana, madre de varios hijos, es el pilar que sostiene las derrotas y entusiasmos generados por las decisiones de Farías. Es una mujer de su casa, con la desesperanza en su cara, en su piel, y en las frustraciones de un matrimonio fallido.  

Es una novela narrada en tercera persona con una narrativa convencional, que hace contraste con la voz del diario íntimo de Jerónimo. Hijo de Farías y Sebastiana, él se propone observar y registrar el mundo decadente en el que vive. Cuando su padre es condenado por malos manejos en la alcaldía, la familia cae en desgracia emigrando a Cartagena. El hijo rebelde permanece en Aguadal en un mundo enmarañado en el que solo tienen sentido las ficciones literarias, y su  obsesión por vengar al padre. La tarea de descubrir a los conspiradores lo va llevando a perder la cabeza, a arrinconarlo poseído por un demonio.

 “Personajes, situaciones, ritmo descriptivo, argumento coherente con una atmósfera opresiva y una certera dosis de suspenso son los elementos que componen la intriga de la novela. Pero también hay una mirada sobre la escritura como protagonista y motor de la historia. Y creo que es ahí donde está el valor literario de la novela. El acto de escribir, encarnado en la obsesión de Jerónimo, constituye la potente conciencia narrativa en contraste con el discurso descriptivo del narrador en tercera persona. Es la conciencia registrada en cuadernos, que uno tras otro van formando el mosaico de memorias y azares. La escritura de Jerónimo va evolucionando de la mera exposición de situaciones y episodios, hasta la descarnada confesión de su complejidad interior: “Escribo para no olvidar, para contrariar el caos… yo quisiera arrancarme el corazón del pecho, quedarme sin entrañas.”  Jerónimo es el único hombre que no tiene rabo de paja. Se  juega su testimonio en la búsqueda de un lenguaje potente que conduce al lector no a perder la cabeza, pero sí a descubrir el secreto que cierra la historia”.  

Comentario de Elizabeth Beaufort (Lili): Lenguaje propio de la buena literatura

La novela de Silvia Casabianca Zuleta está excelentemente escrita con el detalle suficiente y el lenguaje propio de la buena literatura. Se ubica en un pueblo X del Sur de Bolívar, pero la historia es bastante universal, podría darse en cualquier ciudad latinoamericana y también describe una problemática muy actual. Me llamó más la atención la segunda parte de la novela. En la primera, se plantea el problema, la corrupción y las intrigas de los mandamás del pueblo, pero en la segunda parte, Jerónimo, el personaje principal e hijo de alcalde que termina en la cárcel -algo previsible-, opera como la conciencia social y política de unos hechos. Con sus pesquisas e indagaciones incansables, al tiempo que se deteriora su salud y se corroe la sociedad en que vive, evoluciona el contexto y lo profundiza para entender un poco más el ambiente social y político de este pueblo. Me gustó que hubiera introducido hechos históricos colombianos como el Bogotazo y el robo de las elecciones en 1970. El final tiene su misterio, un recurso literario interesante.